Preparamos nuestro licuado verde y se lo damos a nuestros participantes. Van probándolo poco a poco y van diciendo que es lo que contiene ese licuado verde. Al principio es verdaderamente difícil saber que contienen, pero conforme vamos practicando esto, nuestro gusto se va haciendo más sensible y detectamos más sabores. Esto también nos ayuda a disfrutar más de los alimentos, ya que necesitamos condimentarlos cada vez menos.
A los niños les encanta jugar y si hacemos de nuestro desayuno el fin de semana un juego todos lo disfrutaremos mucho más. Que tal unos relevos dando un trago de licuado y escribiendo lo que contiene hasta tener todos los ingredientes. Si hay hermanos uno tiene la lista de ingredientes, otro va anotando los que va diciendo, otro puede ser el que revisa la lista y otro es el que se toma el licuado. Claro que tendremos que hacer diferentes mezclas de licuado pero vale la pena. La idea es ser creativos, mándenos sus ideas y lo que les ha funcionado en casa y las mejores las publicaremos en el sitio.
Otra manera de jugar e involucrar a los niños es que ellos mismos preparen sus mezclas verdes. Esta es la manera más efectiva de que los niños prueben los licuados verdes. El hecho de que ellos lo preparen, tiene otro valor y se lo tomarán con mucho gusto. También estarán experimentando con sabores que tal vez nunca se imaginaron que les gustaría, otras veces pasará lo contrario y dirán que esa mezcla no les gustó nada. Para esto es bueno tener un cuaderno y lápiz en la cocina para ir escribiendo que le hechamos y si nos gustó o no.
Espero que estas técnicas les gusten y pronto seguiremos en contacto.
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