La crisis comenzó a la hora del lunch. Empecé a sentir como mi ritmo cardíaco se aceleraba, mi nivel de ansiedad subió, y le pedía a los niños y niñas que se sentaran y que no se pararan de su lugar mientras comían. Senté a Moira en otra mesa alejada de cualquier alimento, los lunchs consistían de gansitos, corn pops, fruti lupis, yakults, sandwiches, dulces, gelatinas, jugos y por supuesto que todo tenía algo de lo que Moira tiene alergia. El estrés aumentaba conforme los niños iban comiendo, ya que se caian vasitos de jugo, sopa, y migajas en las mesas y todos los niños tenían las manos llenas de comida y también tenian migajas al rededor de la boca. Se acercaban a pedirme que les abriera sus bolsitas de cereal, sus tetra packs de jugo o lechita, y danoninos, mientras yo los abría con cuidado y observaba donde estaba Moira.
Moira llevaba dulce de mango con fresas. Los niños se acercaban queriendo probar y le querían meter el dedo o su cuchara. Moira no sabía como decirles y les explicamos que Moira tiene alergias y del cuidado que deben de tener. Al terminar el lunch llevé a todos a que se lavaran las manos para salir al recreo y que pudieran jugar con Moira sin peligro de contaminación por contacto.
Me di cuenta de lo poco que estamos acostrumbrados a manejar alergias y de lo difícil que es poder mantener las cosas bajo control. Fue una experiencia bastante difícil para mí. Me di cuenta de que por mi salud mental Moira todavía no irá al colegio y que encontraremos la manera de poder hacer todo lo que nos corresponde poco a poco.
El nivel de estres fue tal que me dolían las piernas, dormí muy mal, no decansé, hoy amanecí con dolor de cabeza y todo el día de ayer quería comer pan y/o azúcar. Me di cuenta de lo que estaba pasando y me preparé una sopa de verdura y preferí comer eso. Sabía que lo que necesitaba mi cuerpo era sacar ese estres así que necesitaba canalizarlo de alguna manera. Me puse a descomprimir unas fotos que necesitaba para la página web y después subí las fotos al servidor. Leí mis correos mientras Moira tomaba una siesta y me puse a analizar la situación.
Me di cuenta también de que no tengo porqué tolerar esos niveles de estres. No tengo necesidad de poner a mi cuerpo en tal situación y decidimos seguir haciendo lo que estamos haciendo. Nuestra vida es más tranquila y tenemos tiempo para hacer muchas cosas. Moira va bien, como sucede con los niños que hacen escuela en casa, tiene picos. En algunas áreas está por arriba del promedio y en otras está por debajo del promedio.
Tendré paciencia conmigo misma y también me percaté del miedo que me causa el volver a tener una reacción alérgica fuerte y de que para poder evitar una reacción debo de mantenerme firme y no bajar la guardia porque cuando nos confiamos de que todo está bien y ya tiene mucho que no tiene reacciones alérgicas fuertes, es cuando han sucedido las reacciones.








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